Mi Experiencia con Neurofeedback


A continuación expongo algunos casos de personas a quien he practicado sesiones de Neurofeedback:

Mujer de 17 años con Encefalopatía Epiléptica. Tiene convulsiones 2 veces por semana con movimientos tónico-clónicos violentos y caídas frecuentes durante las crisis acompañado de gritos y angustia extrema. Temblor constante mano izquierda y temblor generalizado en momentos puntuales por ansiedad. Después de la primera sesión intento de crisis que se le pasa mediante la palabra por primera vez. Después de la tercera sesión adopta una actitud más colaboradora con sus terapeutas, más sonriente. Después de 17 sesiones, se observa: ya no tiene convulsiones, más sonriente y contenta, actitud corporal más erguida, marcha más ágil y más recta, más centrada, sin temblores. Posteriormente ha ido haciendo alguna sesión esporádicamente. Actualmente tiene 22 años y no ha vuelto a tener convulsiones ni temblores. Los resultados se mantienen.

Niño con déficit de atención, TDA/H. 8 años. Dificultad de concentración en general y en el colegio. Cansancio. A ratos tos nerviosa. Terrores nocturnos. Frecuente pérdida de control o de paciencia. No toma medicación pues los padres prefieren evitarlo. Al cabo de 16 sesiones duerme bien, ya no tiene terrores nocturnos. Disminución del stress y más razonamiento. Se enfada menos a la hora de hacer los deberes. El director del colegio le felicita por los progresos realizados en ese trimestre. Los resultados se mantienen a largo plazo.

Hombre de 51 años. Psoriasis en el pecho. Sudoración nocturna zona frente y cráneo. Piel muy seca en rostro. Tras 8 sesiones, desaparición psoriasis y sudoración excesiva antes mencionada. Más sensación de bienestar. Mejor humor.

Niño de 8 años con autismo y tdah. Dificultad social (tendencia a aislarse). Intenta llamar la atención con actitudes que no corresponden a su edad. Tics faciales (como chuparse los labios) según los momentos o gestos provocativos. Reacciones desmesuradas cuando se enfada. Tiene ojeras. Actitud dispersa en la escuela con reacciones nerviosas repetitivas. Tras 14 sesiones se observa una gran mejoría en todo lo mencionado, su vida personal, familiar y escolar mejoran sensiblemente. Mejorías constatadas por su centro de estimulación que quedó impresionado descrito como ‘cambio espectacular a nivel de conexión, comprensión, interacción y habilidades sociales. Sonrisa constante mientras juega, interacción con los otros niños, contacto visual más adecuado, …..’

Niña de 5 años con Tetraparesia espástica. Se desplaza en silla de ruedas. Babea a ratos. Trastorno importante psicomotor. Lloros y quejas repetitivos durante el día. Muchos movimientos espásticos y movimientos involuntarios. Interrupciones frecuentes del sueño nocturno. Tras las 12 primeras sesiones intensivas: duerme toda la noche, menos sobresaltos, menos hipersensibilidad a los ruidos, no chasquea la lengua, más concentración, actitud más presente y más risueña, mirada más despierta, movimientos más pausados y más armoniosos, dice 4 palabras nuevas. Disminución de los lloros y quejidos. Próximas sesiones intensivas dentro de un mes.

Mujer de 32 años con depresión. Mucha tristeza, insomnio, dolores de estómago muy frecuentes, gases, mucho cansancio, apática. A partir de la quinta sesión está mucho más animada, sin dolores, menos cansada y ya no está apática. Duerme bien.

Niño d 6 años. Hiperactivo. Inquietud motora. Coeficiente intelectual muy alto. Tras 15 sesiones disminución de la inquietud motora, más concentración, más relajado a la hora de hacer sus deberes, menos sobre-excitación.

Mujer de 49 años. Migraña. Dolor rodillas frecuente. Tras 10 sesiones desaparición migrañas y sueño más reparador. Tras 14 sesiones dolor rodillas desaparece casi del todo.

Mujer de 42 años. Depresión nerviosa desde hace 20 años e insomnio. Toma mucha medicación. Desde la 1era sesión, duerme toda la noche sin interrupción.

 

Mujer de 33 años. Cefaleas tensionales, crisis de ansiedad y stress. Tras 12 sesiones desaparecen todos estos síntomas y consigue vivir con mayor calidad de vida, dormir plácidamente y sin miedo a padecer nuevas crisis.